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El Ekeko ha cambiado de símbolo de la fertilidad a símbolo de abundancia

Desde el ídolo como símbolo de la fertilidad agrícola hasta el actual Ekeko símbolo de la abundancia material, han pasado distintas coyunturas sociales. En cualquier caso todavía los ídolos son considerados como un amuleto para la buena suerte.

El arqueólogo y responsable del Museo de Metales Preciosos Precolombinos, Dagner Salvatierra, ha hecho un seguimiento de la transformación del Ekeko, desde distintas fuentes. Así el ídolo aparece inicialmente en la época prehispánica como un ser jorobado tallado en granito, un Tunupa o dios creador. Posteriormente aparece además con un falo erecto, que le hace ver como alguien extraordinario (hijo del rayo) con dotes garantizadas de fertilidad.

Costumbres bolivianasLa diferencia física en la época prehispánica –ser jorobado, tener seis dedos o un labio leporino– era interpretada como un rasgo extraordinario y hacía presumir que esas personas habían sido tocadas por el rayo y eran hijas de Illapa. Salvatierra dice que el Estado Inca, por ejemplo, cuidaba de esas personas y las incorporaba a la sociedad de acuerdo a sus capacidades.

A partir del cerco de La Paz, y la leyenda que involucra a Sebastián de Segurola**, el Ekeko se transforma. La figura se despoja de su símbolo de fertilidad para ser el símbolo de abundancia.

“El Ekeko sí ha cambiado en imagen, en forma, pero la idea de la Alasita, del deseo de tener algo, de conseguir algo, para nuestro beneficio, en relación a un ídolo, sigue. Es un ídolo. Si sabes que tienes tu Ekeko en casa y le haces sus rituales respectivos, te va a entregar (los objetos de tu deseo”, dice Salvatierra.

La forma de desear los bienes de consumo también ha cambiado pues actualmente no se piden los objetos del deseo con rogativas, sino a través del intercambio mercantil de las miniaturas.

**Antonio Diaz Villamil relata que en 1781, durante el cerco a La Paz, se impidió el ingreso de productos a la urbe. La esposa del gobernador Sebastián de Segurola, Josefa Ursula de Rojas Foronda, se mantuvo acompañada de una joven campesina, a la que su enamorado mantenía abastecida de alimentos. Al retornar de la batalla, Sebastián de Segurola encontró a su esposa alimentada, y la imagen del Ekeko en el refugio. Segurola, agradecido, hizo que se fabricara un idolillo con los rasgos de su suegro, con una carga de alimentos en sus manos y espaldas.//PIEB

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